El ingeniero estructural responde a la pregunta de si un elemento constructivo resistirá. En rehabilitaciones entra en juego en cuanto se interviene en la estructura portante: aperturas de huecos en muros, nuevas aberturas, ampliaciones en altura, instalaciones pesadas o la conversión del ático. Calcula, dimensiona y aporta las justificaciones necesarias para la solicitud de licencia de obras.
Evalúa el estado de la estructura portante, calcula las cargas, dimensiona vigas, pilares y cimentaciones, y define cómo debe apuntalarse durante la obra. Para la solicitud de licencia de obras elabora las justificaciones estructurales. En edificios antiguos también forma parte de su trabajo evaluar la construcción existente, porque las estructuras históricas no pueden calcularse con las hipótesis actuales.
Siempre que se abra o se retire un muro de carga, en ampliaciones en altura y ampliaciones laterales, al convertir un ático en espacio habitable, al abrir nuevos huecos en forjados para escaleras o ascensores y en instalaciones pesadas, como una piscina en la terraza. También si aparecen grietas cuya causa no está clara, es el primer profesional al que conviene acudir.
Aclare si desea solo una evaluación o también planos de ejecución y supervisión de obra. Un simple estudio de viabilidad es bastante más barato que un proyecto estructural completo con planos. Deje por escrito qué documentación recibirá, porque la autoridad competente y el constructor necesitan documentos distintos.
En proyectos sujetos a licencia, el ingeniero estructural aporta las justificaciones que el arquitecto integra en la solicitud de licencia de obras. Cuanto antes intervenga, más económico será: una idea de distribución que no funciona desde el punto de vista estructural puede modificarse sin coste al principio y solo con un coste elevado al final. Por eso, cuente con él ya en la fase de diseño.
Sobre la base de sus indicaciones trabajan el constructor y la carpintería. En reformas de mayor envergadura, la dirección de obra asume la coordinación de la ejecución y comprueba que los apuntalamientos prescritos se coloquen realmente. Este control no es un mero formalismo, sino el punto en el que los cálculos estructurales y la realidad de la obra se encuentran.
El honorario de una evaluación estructural parece pequeño junto a los costes de obra y es el seguro más barato de todo el proyecto. Una apertura de hueco sin verificar no se manifiesta de inmediato, sino al cabo de meses en forma de grietas en las plantas superiores, puertas que se atascan o un techo combado. La reparación de este tipo de daños cuesta varias veces el honorario original, y por regla general el seguro del edificio no cubre los daños derivados de intervenciones constructivas inadecuadas. A ello se suma la responsabilidad frente a futuros compradores si sale a la luz una intervención no declarada en la estructura portante.